Como parte de mi trabajo me toco acompañar a mi paciente a su consulta médica, luego de horas de espera finalmente el médico lo atendió, después de una breve introducción el Dr. Le dijo:

-Le quedan 6 meses de vida ya no hay nada que hacer.

Aun recuerdo la palidez en el rostro de mi paciente y el silencio que invadió el consultorio, la esposa atino a palmearle suavemente la espalda en señal de apoyo; luego que mi paciente pudo tragar su saliva replicó:

– Bueno era lo que imaginaba…

De regreso a casa se mantuvo en silencio y meditativo, ya en casa; cuando la esposa le pregunto ¿en qué tanto piensas? El respondió :

-TAL VEZ NO HAYA NADA QUE HACER CON MI PARTE FÍSICA Y VISIBLE, PERO AUN PUEDO HACER MUCHO CON MI MUNDO ESPIRITUAL”, inmediatamente sus ojos se llenaron de un brillo espectacular…

Pasaron 2 meses y por ironías de la vida el médico que había atendido a mi paciente perdió la vida en una cirugía de emergencia… ESTE HECHO ME DEJO UNA GRAN LECCIÓN.

Primero, que nadie puede predecir lo que sucederá mañana y segundo, que por mas mala que sea la situación siempre hay algo mas que se puede hacer.

Pienso que como enfermeros estamos en la obligación de brindar esperanza sea cual sea el panorama…

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