“No quiero que me vean llorar” fue lo que dijo mi paciente con diagnóstico de cáncer avanzado cuando la encontré llorando a solas, le pregunte si quería que me retire, ella dijo que no; luego le pregunte porque lloraba, termino de limpiarse los ojos y me dijo: “no quiero que mi familia me vea llorar, yo siempre he sido fuerte, la que toma decisiones, nunca les mostré mi lado débil, ellos necesitan verme fuerte…” Hablamos un momento luego que estuvo mas calmada me retire.

De camino a la estación de enfermería me encontré con sus 2 hijos y curiosamente también habían estado llorando, les pregunte que sucedía y uno de ellos contesto: ” no queremos que mi madre nos vea llorar, nosotros siempre hemos sido fuertes, nunca le mostramos nuestro lado débil, ella nos necesita fuertes”…

En mi experiencia he visto muchos casos como este, en pacientes y familiares quienes crean una situación no real, de esa manera sienten que están apoyándose mutuamente, pero no es así, porque en medio de la aparente calma hay muchas preguntas, sin respuesta, muchas suposiciones y muchas dudas.

En un taller de “MANEJO DE EMOCIONES” recomendaron ser auténticos, que los sentimientos hay que expresarlos, que también el llanto puede ayudar a dar fuerzas y mas que nada tiene un efecto terapéutico porque muestra a las personas en su estado natural.

Nosotros que estamos cerca de los pacientes y familiares y siempre respetando su voluntad, y no yendo en contra de sus creencias y si ellos lo permiten; hagámosle saber, que no esta mal que se muestren vulnerables o con temor en algún momento, que esta bien llorar y expresar sus verdaderos sentimientos y así poder ayudar a conectar sinceramente a los pacientes con sus familiares y no a compartir un momento de fantasía.

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