Por: Lilia Aguilar

El pensamiento contemporáneo sobre liderazgo demuestra un énfasis en el liderazgo como una actividad colaboradora y relacional que genera gran apertura y confianza, con una responsabilidad compartida, sin enfocarse en una persona como líder.

En el cuidado de la salud, esto nos aleja del modelo tradicional de jerarquía y dominio individual o médico hacia uno de liderazgo compartido, colaborador y distribuido, respetando y valorando el papel de cada uno de los miembros del equipo y cada disciplina participa en el proporcionar un excelente cuidado del paciente. Adicionalmente, el liderazgo es menos sobre las capacidades de una persona, sino sobre un proceso, altamente contextualizado, con control compartido para alcanzar los resultados deseados. El liderazgo es ahora la responsabilidad de todo el staff, sea que ocupen o no un papel formal de liderazgo.

Los líderes efectivos requieren competencias en cuatro áreas centrales:

  • Autoconciencia (autovaloración, autoconfianza): la habilidad para reconocer las emociones propias, conocer las causas de estas emociones y reconocer la diferencia entre sentimientos y acciones.
  • Automanejo (autocontrol, transparencia, adaptabilidad, alcance, iniciativa, optimismo): la habilidad para tolerar la frustración, manejar el enojo y suspender los juicios.
  • Manejo de relaciones (inspiración, influencia, trabajo en equipo, colaboración, desarrollar a otros, manejar conflictos, catalizar el cambio): incluye la capacidad para encontrar puntos comunes y construir rapport.
  • Conciencia social (empatía, conciencia organizacional, servicio): la capacidad para comprender el estado emocional de otros y tratarlos en concordancia.

El liderazgo basado en valores se refleja como un liderazgo auténtico, que involucra líderes en: tomar decisiones basadas en valores centrales; decir exactamente lo que se piensa; analizar los datos relevantes antes de tomar una decisión; hacer decisiones difíciles basándose en altos estándares de conducta ética; admitir los errores cuando sean cometidos; buscar retroalimentación para mejorar las interacciones con otras personas; describir de manera precisa la manera en que otros ven sus capacidades; y solicitar puntos de vista que desafíen las posiciones arraigadas.

Los líderes auténtcos son apasionados sobre sus propósitos, prácticas y valores. No solamente tienen autodisciplina, sino que combinar el liderar con el corazón y la cabeza. Para dichos líderes, las relaciones significativas son importantes y este estilo de liderazgo solo es posible junto con un alto grado de autoconciencia.

El liderazgo puede trabajar a todos los niveles (individual, equipo, organización, local, nacional, global y a través de las fronteras profesionales) y en un momento dado podemos estar actuando a través de dichas categorías de manera simultánea. Un líder efectivo mantendrá una visión general del sistema completo y los impactos de los cambios introducidos.

Los líderes efectivos son flexibles y adaptables, capaces de dar un paso atrás y visualizar el cambio sistémico y modificar sus comportamientos para asegurar el movimiento contínuo hacia la visión deseada. También tienen la habilidad de predecir cambios futuros y preparar los sistemas para cumplir con las necesidades que habrá adelante, junto con la resiliencia para continuar independientemente de los obstáculos en el camino.

Los líderes efectivos son capaces de emplear un rango de estilos, siempre el apropiado en el momento correcto y en la medida correcta, en lo que se conoce como liderazgo pragmático.

En resumen, los líderes efectivos en el cuidado de la salud deben ser capaces de:

  • Crear estrategias.
  • Tener una visión para el cambio.
  • Diseñar nuevas maneras de trabajar para responder a estos cambios.
  • Desarrollar a otras personas.
  • Mantener la moral al tiempo que maximizan el desempeño.
  • Trabajar tanto dentro de equipos como a través de fronteras profesionales y personales.
  • Enfocarse en los pacientes y clientes, internos y externos, y construir relaciones con los mismos.

Es claro que estas características de efectividad enfatizan el liderazgo tanto estratégico como relacional.

Y Tu, ¿eres un líder?

Fuente:
Henwood, S. (ed), Practical Leadership in Nursing and Health Care. CRC Press (2014).

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