Una paciente de 69 años después de una cirugía exitosa de obstrucción intestinal estaba triste y algo decaída, los laboratorios no mostraban nada que pudiera preocupar sin embargo ella se la pasaba poco comunicativa y sin ganas de comer, en el reporte, la enfermera menciono que la paciente colaboraba muy poco y que no se quejaba de dolor. El primer contacto con ella fue para presentarme, hacer una evaluación,y explicarle el plan del día.

No había ningún signo físico por el cual alarmarse, luego le pregunte cuales eran las razones por las que ella no comía, ella difícilmente contesto: “No tengo hambre”, le pregunte si había algo que podría ayudar a mejorar su estado de animo, con una mirada poco motivada ella solo me miro y no dijo nada. Tome asiento y le explique que nuestra labor es buscar soluciones a problemas por mas simples que parezcan, y mientras no sepamos el problema no podremos ver una solución, ella algo escéptica de que pudiera importar su pensamiento me dijo: “Mis hijos están lejos, se que están bien y pronto vendrán nuevamente; hablo con ellos y me animan a estar mejor, estoy tranquila por ese lado, sin embargo me preocupa mucho mi perro Nixon , mi hermana lo esta cuidando pero se que el me extraña tanto como yo, siento mucho tener que ocasionarle esta pena, nunca nos hemos separado por tanto tiempo”; y su voz se quebró, le mencione que es muy natural que sienta eso y que también era bueno expresar su preocupación para poder ver alguna solución, cuando le pregunte si quería ver a Nixon ella respondió con otra pregunta, ¿Puede venir? exclamo, con un gran brillo en los ojos. Yo le dije que coordinaría con el equipo de salud.

Se informó a su médico de la situación y el no tuvo ningún inconveniente en permitir la visita del ya famoso Nixon, se coordino con la asistenta social, y bajo algunas recomendaciones paciente recibió la visita de su perro.

En cuanto la paciente vio a Nixon abrió los ojos tan grandes y una gran sonrisa se dibujó en su rostro y ni que decir del perro que estuvo a punto de lanzarse sobre ella, pero fue detenido por el personal y suavemente lo acercaron para que lo acaricie, y permaneció con ella al rededor de tres horas en completa calma, después de eso la paciente empezó a comer, tener mejor humor y mas motivación por su pronta recuperación.

Algunas veces por falta de tiempo nos preocupamos por lo que es evidente y pese a que muchas veces preguntamos a los pacientes si necesitan algo ellos contestan que no, porque a veces piensan que su conversación puede carecer de importancia, en coordinación y trabajo de equipo se dio solución a un problema de muy fácil solución con un gran impacto en la recuperación de la paciente…

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