Por: Yiuvany Aguilar

Cuando pienso en enfermería, siento una mezcla de emociones que se contraponen; por un lado, siento mucha alegría, porque dentro de esta noble profesión existen enfermeros muy bien capacitados, con conocimientos científicos y una capacidad increíble de manejo del paciente, profesionales que tienen una trayectoria impecable, gente con una profunda vocación de servicio, gran sentido del humor y valores bien establecidos.  Profesionales que han crecido gradualmente, pienso  que estar con los pacientes las 24 horas es una ventaja, ya  que la convivencia con ellos por más tiempo, a diferencia de otros profesionales, hace que el enfermero desarrolle una especie de séptimo sentido con un código especial que solo nosotros podemos descifrar, pues  afinamos nuestras habilidades para poder identificar situaciones de peligro, manejarlos y tomar una pronta acción, ningún otro profesional puede manejar tantas cosas como lo hace un enfermero,  me siento muy orgullosa de ver tanto talento en acción; sin embargo, el otro sentimiento que tengo es una sensación de sinsabor, pues conociendo todo el potencial que tenemos y todo lo que significa un enfermero dentro del equipo de salud, no tenemos la visibilidad y la fuerza que otros gremios pueden tener, así se concluye  en un trabajo de investigación: “La enfermería es una profesión poco visible y profundamente desconocida” (b.errasti-ibarrondo)2012.

He tenido la oportunidad de conocer enfermeros  de diferentes países y la situación se repite en todas partes, poca visibilidad, poca unión, mucha queja, poca acción.

Es una opinión personal; pienso que si bien es cierto que hay enfermeros comprometidos, la gran mayoría no lo está,  debemos desarrollar  valores como la  lealtad, integridad, confianza, autoestima entre otros, para poder ser seres humanos que sean capaces de alzar la voz cuando algo está mal, para no caer en la tentación de solo cuidar nuestros puestos sin importar lo que pase con los que vienen atrás, para poder dejar un legado a muchos jóvenes que por alguna razón están tomando la decisión de seguir este camino y nos usarán como referencia para el concepto que ellos tienen de nuestra carrera; la verdad es que siento que debemos hacer un cambio radical como seres humanos, empezar por nosotros  a re-evaluar nuestros valores más importantes y a partir de ahí podremos generar otro tipo de relación primero con nosotros mismos, luego con  nuestros pacientes , colegas y con la sociedad en general.  Trabajemos no para cumplir las horas de trabajo, sino para hacer la diferencia día a día,  hagamos que nuestra presencia sea significativa , y que aportemos algo para dejar un buen  legado a los que vienen atrás, trabajemos más en cuidar una carrera que un puesto.

Estoy muy convencida en que si damos un paso hoy, mañana podremos continuar con el otro; no permanezcamos indiferentes frente a la situación,  pareciera que padecemos de “victimitis aguda”, pues es más fácil quejarse , que tomar acción;   si no estás de acuerdo con tu salario, haz algo, manifiéstate, únete a los que luchan por mejorar las condiciones, pero no esperes sentado a que te lleguen las cosas del cielo. Si no te tratan bien, empieza a tratar mejor a los demás, verás que las posibilidades de ser maltratado disminuirán considerablemente, la desicion  está en tus manos, generemos más diálogos significativos que simplemente malgastar el tiempo con conversaciones frívolas y sin sentido.

De nosotros depende que nuestra carrera persista a través del tiempo y que logre la visibilidad y el reconocimiento merecido en todos los aspectos.

TU ERES EL PROTAGONISTA MÁS IMPORTANTE DE ESTE CAMBIO.

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