Por: Lilia Aguilar

Desde el principio de la humanidad el autoconocimiento se ha considerado un aspecto central del comportamiento humano. Las frases: “Conócete a ti mismo” atribuida a diversos personajes de la Grecia antigua reflejan la búsqueda del yo interno.

El autoconocimiento es básico para lograr el dominio de uno mismo, pero no es suficiente. Mientras que el manejo de uno mismo depende ante todo del autoconocimiento, otras habilidades para el dominio de uno mismo están vinculadas y basadas en este. Por ejemplo, lograr autocontrol y tener claro cuáles son nuestras prioridades y metas nos ayuda a dirigir nuestra vida. La gestión eficaz del tiempo y el manejo del estrés permiten que nos adaptemos a nuestro medio y, así, poder organizarlo.

Desde los años 40’s algunos científicos del comportamiento observaron la conexión entre el concepto de uno mismo y los sentimientos hacia los demás y propusieron que el autoconocimiento y la aceptación de uno mismo son requisitos para la salud psicológica, el crecimiento personal, y la capacidad de conocer y aceptar a los demás.

Es obvio que para mejorar nuestras destrezas, debemos tener un punto de partida, primero es necesario conocer el nivel de capacidad que poseemos actualmente. Sin embargo, el conocimiento de nosotros mismos podría inhibir el progreso personal en vez de facilitarlo. Esto es debido a que evitamos el crecimiento personal y el nuevo conocimiento acerca de nosotros mismos para así proteger nuestra autoestima o el respeto de nosotros mismos. Si adquirimos nuevo autoconocimiento, siempre existe el riesgo de que éste sea negativo o de que les genere sentimientos de inferioridad, debilidad, maldad o vergüenza, así tendemos a evitarlo.

De manera que evitamos el crecimiento personal, por el miedo a saber que no somos todo los que quisiéramos ser, evitamos ser conscientes de las verdades desagradables o peligrosas para no dañar la imagen ideal que tenemos de nosotros mismos. Incluso aceptar que no poseemos conocimiento sobre nosotros mismos es difícil

Freud afirmó que el hecho de ser completamente honesto con uno mismo es el mejor esfuerzo que un individuo puede hacer, porque la plena honestidad requiere una búsqueda continua de más información acerca del yo y un deseo de mejoramiento personal. Los resultados de esa búsqueda suelen ser incómodos.

En conclusión buscar el autoconocimiento parece un misterio con dos caras una es un requisito y el inicio del crecimiento y del mejoramiento, pero por otro lado puede ser un obstáculo ante el miedo de saber más de nosotros mismos.

Algunas actividades para mejorar el autoconocimiento

  1. Llevar un diario, en donde registre los descubrimientos, conocimientos, aprendizajes y recuerdos personales significativos con nuestro equipo de trabajo o pacientes, de preferencia no debe incluir actividades diarias. Escriba en el frecuentemente y reléalo continuamente.
  2. El objetivo es ser conscientes de nuestro estado emocional, conocer las emociones que más se repiten, analizarlas, etc. puede facilitar nuestro autoconocimiento en la vida diaria y también en la laboral.
  3. Identifique los principios incluyentes, consistentes y universales que guían su comportamiento en cualquier circunstancia. ¿Qué principios centrales violaría usted rara vez?
  4. Puede contestar esta preguntas sinceramente:

¿Quién soy?
¿Cuáles son mis principales fortalezas y debilidades?
¿Qué quiero lograr en la vida?
¿Qué legado quiero deja

Fuentes:

Cervone, D. (1997). Social-cognitive mechanisms and personality coherence: Self-knowledge, situational beliefs, and cross-situational coherence in perceived self-efficacy. Psychological Science, 8: 156-165.

Oxford Bibliographie: http://www.oxfordbibliographies.com/view/document/obo-9780195396577/obo-9780195396577-0112.xml

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