Por: Lilia Aguilar

La colaboración es el proceso de decisión conjunta entre partes independientes, que involucra la copropiedad de las decisiones y la responsabilidad colectiva de los resultados. La esencia de la colaboración involucra trabajar a través de los límites profesionales, las experiencias en una situación particular, así como diversas circunstancias que están influenciadas por la orientación profesional, experiencia, género, edad, educación y estatus socio-económico. Las condiciones que aumentan la colaboración incluyen metas compartidas, una comprensión del papel y responsabilidades del otro, respeto mutuo, comunicación clara, apertura al aprendizaje y una habilidad para cambiar el punto de vista propio, gracias a la nueva información. Las barreras a la colaboración incluyen diferencias persistentes en puntos de vista, la autonomía profesional y el gradiente no equitativo de poder.

La colaboración enfermera-médico es una forma históricamente importante de colaboración en el cuidado de la salud. Para ganar experiencia sobre el cuidado de pacientes complejos, las enfermeras aprenden a través de la experiencia y de los médicos; aunque muchos médicos tienen carencias en el cuidado de pacientes inestables, proporcionan mucha de la educación a nivel de posgrado por medio de clases formales y conversaciones informales a las enfermeras. Durante periodos de poca actividad en el área de cuidados intensivos, los residentes y enfermeras en la unidad de cuidados intensivos pueden discutir sobre los pacientes en detalle, aprendiendo uno del otro.

Mientras la mayoría de los profesionales de la salud está convencida de los méritos de la colaboración, se ha realizado poca investigación para conectar las intervenciones colaboradoras interprofesionales con la mejora en los resultados. En los últimos 25 años, sin embargo, se ha generado bastante evidencia apoyando la creencia de que la colaboración ofrece numerosos beneficios a los pacientes, a los profesionales de la salud y a las organizaciones en las cuales se proporciona dicha atención.

No obstante, así como la mayoría de los profesionales de la salud creen que la colaboración es importante, enfermeras y médicos no la definen de manera similar. Por ejemplo, se ha notado que las enfermeras en quirófano describen la colaboración como tener aportes y toma de decisiones, mientras que los médicos la describen como tener sus necesidades anticipadas y las direcciones seguidas. De manera similar, las enfermeras perciben su papel en el cuidado de la salud como de proveedoras independientes de atención primaria, mientras que los médicos las aprecian como una extensión de sí mismos. Se puede apreciar que los médicos se perciben como la autoridad dominante en el cuidado de los pacientes, mientras que la función de enfermeros es acatar órdenes y que la colaboración es algunas veces en detrimento del papel autoritario del médico. Es, sin embargo, interesante que en casi todos los estudios en que se pregunta a médicos y enfermeros sobre sus percepciones respecto a la colaboración, son los primeros quienes reportan la percepción de mayores niveles de colaboración.

Es predecible que enfermeros y médicos apreciarían la colaboración desde diferentes perspectivas: provienen de diferentes culturas, utilizan lenguajes especializados, enfrentan diferentes expectativas de la sociedad, mantienen puntos de vista y metas diferentes, y con frecuencia definen el éxito de manera muy diferente. A esto se adicionan diferencias intergeneracionales sobre motivación, ética laboral, estilos de aprendizaje, relaciones de autoridad y patrones de comunicación que afectan la armonía en los grupos de trabajo. En cierto grado, las diferentes visiones de la colaboración ocurren porque el concepto está estrechamente ligado a otros que comparten ciertas características, como comunicación y trabajo en equipo: colegialidad, confianza y coordinación.

Existen cuatro desafíos al trabajar actualmente como miembro de un equipo multidisciplinario para el cuidado de la salud: 1) hay demasiados individuos involucrados; 2) cada uno de ellos tiene un diferente enfoque de su práctica, lo que puede resultan en traslapes entre profesiones; 3) la composición del equipo puede cambiar con frecuencia debido a factores como cambios de turno, rotación de staff, rotaciones del cuerpo médico; y 4) la rápida emergencia de nuevos roles en el ámbito laboral. Varios factores de éxito han sido identificados para poder potenciar el desempeño de equipos de trabajo, y que deben ser aplicados por todos los miembros del equipo, independientemente de su título profesional:

  • Comunicación abierta.
  • Ambiente no punitivo.
  • Dirección clara.
  • Papeles y labores claros y conocidos para los miembros del equipo.
  • Atmósfera de respeto.
  • Responsabilidad compartida para el éxito del equipo.
  • Equilibrio apropiado de participación de los miembros en las labores a realizar.
  • Reconocimiento y procesamiento de conflictos.
  • Procedimientos claros y conocidos para la toma de decisiones.
  • Comunicación e intercambio de información de manera regular y rutinaria.
  • Promoción de un ambiente en el que se incluya el acceso a los recursos.
  • Mecanismos para evaluar los resultados y ajustarse en lo necesario.

Se ha sugerido enfocarse en preparar equipos expertos más que equipos de expertos, que ha sido el paradigma dentro de las profesiones y a través de estas. Un equipo experto es un juego de miembros de equipo interdependientes, en donde cada uno de ellos tiene conocimientos, habilidades y experiencias únicas y a nivel de experto relativas al desempeño de labores, y quienes se adaptan, coordinan y cooperan como un equipo que funciona de manera sostenida y repetible a niveles de desempeño superiores o al menos cercanos al óptimo. Los equipos expertos poseen altos niveles de resultados, alcanzados al utilizan la experiencia y habilidad de los miembros con procesos de equipo.

Los profesionales de la salud debemos buscar, dentro de nuestros niveles de trabajo diario, conformar equipos expertos. El beneficio será no solo para los pacientes, sino para todos los involucrados y las instituciones. Para poder desarrollar un equipo experto, todos los miembros deben, por lo menos:

  1. Describir sus propias fortalezas, limitaciones y valores al funcionar como un miembro del equipo.
  2. Demostrar reconocimiento de sus propias fortalezas y limitaciones como miembro del equipo.
  3. Iniciar un plan de auto-desarrollo como miembro del equipo.
  4. Reconocer el propio potencial para contribuir al funcionamiento efectivo del equipo.
  5. Describir abordajes de práctica y papeles para los miembros del equipo al cuidado de la salud.

Mientras que previamente la meta del trabajo en equipo y la colaboración era trabajar de manera efectiva con otros profesionales del cuidado de la salud al tiempo que se desempeñaban labores de enfermería, ahora se busca promover y aplicar una nueva definición que ofrece una visión más dinámica: funcionar de manera efectiva dentro de los equipos de enfermería e interprofesionales, impulsando la comunicación abierta, el respeto mutuo y compartir la toma de decisiones para alcanzar el cuidado de calidad para cada uno y todos los pacientes a nuestro cuidado.

Fuente:

Sherwood, G., Barnsteiner, J. Quality and Safety in Nursing: A Competency Approach to Improving Outcomes. Wiley-Blackwell, 2012.

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