Por: Yiuvany Aguilar

El término ‘cuidado’ es utilizado comúnmente entre enfermeros para describir interacciones entre pacientes y otros enfermeros. ¿Puede el cuidado ser definido, medido o evaluado? ¿Es algo que una persona tiene de manera natural o puede desarrollarse? ¿Es una experiencia puramente subjetiva o puede tener aspectos objetivos también? ¿Es el cuidado más que la respuesta natural a la vida? ¿Puede ser mejorado para hacer la diferencia en cómo enfermeros y administradores se comportan en la vida diaria?

El cuidado puede emplearse para definir una carga, una responsabilidad o un sentimiento hacia otra persona. En medicina, cuidar por un paciente involucra primariamente el tomar la responsabilidad para curar la enfermedad o resolver problemas de salud. Los enfermeros están involucrados en la responsabilidad de la parte de curación del cuidado, pero también practican el cuidado en el sentido emocional. Como un todo, los enfermeros cuidan de los pacientes; proporcionan cuidado técnico y físico, pero también establecen relaciones con sus pacientes como seres humanos individuales. En enfermería, el cuidado de los pacientes es algunas veces una carga, otras una responsabilidad o un sentimiento hacia el paciente.

El cuidado comienza como un interés en alguien, que se expande a través del conocimiento hacia un sentimiento y un compromiso para asistir a la existencia y crecimiento de esa persona. Cuando uno experimenta las satisfacciones de una relación de cuidado individual, el cuidado se vuelve parte de la filosofía personal y abordaje a la vida. El cuidado es una forma de pensamiento y acción, que determina más y más el comportamiento de un individuo al permitir que la parte intuitiva y social de sí mismo invada su percepción. A medida que se logra el conocimiento del cuidado, cada enfermero aplica este conocimiento para su propia área de práctica. Para el administrador de enfermería, el cuidado no está solo confinado a la relación paciente-enfermero; puede ser muy útil para manejar a los enfermeros del staff y otras personas en el contexto de la organización. El administrador puede ejemplificar el cuidado y así enriquecer el ambiente de cuidado del paciente, al insistir en el desarrollo de un énfasis en comportamientos del cuidado a través de la división de enfermería.

Para el administrador de enfermería, cinco atributos permiten a cada persona exhibir comportamientos de cuidado: compromiso, autoestima, habilidad para priorizar, apertura y habilidad para externar el potencial de otros. Al comprender y desarrollar estos atributos, el administrador puede ser el modelo a seguir, que ejemplifica el cuidado y motiva a convertirlo en norma institucional.

El primer atributo, compromiso, consiste de tres componentes: interés, conocimiento y el propio compromiso. El cuidado comienza en el momento en que una persona adquiere un interés especial en alguien. Para que un objeto de interés evolucione en un objeto de cuidado, debe haber un tiempo de aprendizaje sobre la persona, que lleve a un nivel de comprensión y un deseo de involucrarse de manera más personal.

Si la relación evoluciona hacia una de entendimiento y confianza, y si el cuidador potencial siente el deseo y es capaz de contribuir al crecimiento del otro, puede hacerse un compromiso para el crecimiento del otro. La última parte de la frase de establecimiento de la relación de cuidado es que quien es cuidado debe ser receptivo y desear ser cuidado.

El segundo atributo que promueve el cuidado enfatiza la necesidad de que el administrador alcance sentimientos de autoestima, autoconocimiento y autoconfianza. Muchos de los comportamientos que alejan del cuidado están conectados con la ansiedad sobre la propia seguridad y lugar en la vida. Si existe una constante preocupación sobre cubrir las necesidades propias, ser aceptado por otros u obtener recompensas personales, es imposible encontrar la energía y el tiempo para atender las necesidades de los demás.

Más que lidiar de manera privada con temas de autoestima, algunos administradores hacen de la organización una arena en la cual manejar sus asuntos personales; pueden retener recompensas, ser demasiado críticos o demandar estar al cargo de cada situación. Con frecuencia buscan el favor de la gente en la organización, cuando creen que pueden ayudarlos a avanzar en sus carreras. No es inusual que los administradores inseguros tengan favoritos en el staff, quienes mantienen el poder y control del administrador al nunca cuestionar lo o desafiarlo. Dichos administradores pueden parar en seco la creatividad y el crecimiento en los demás, al percibirlos como competencia y amenaza para el administrador de enfermería.

Otro tema común en relación a la autoestima es el de otorgar importancia al cumplir con las necesidades personales y sociales propias. Desafortunadamente, la norma en muchas organizaciones es que el administrador trabaja más tiempo y más duro que todos los demás. Las necesidades personales para amigos externos, actividades recreativas y el crecimiento están subordinadas a las prioridades del trabajo, y los administradores se vuelven progresivamente dependientes del éxito de la organización para mantener su sentido de identidad y valor. Así, si algo sale mal en la organización, el administrador se siendo devastado personalmente, se refuerza la auto-duda y el ciclo continúa. La atención a las necesidades personales es muy importante para los administradores; uno nunca debe sentirse culpable de mantener actividades saludables fuera del trabajo. La realidad es que solamente al hacerlo uno siente la estabilidad interna que lo lleva a cuidar de otros dentro de la labor como administrador. El concepto de cuidado requiere que las personas que cuidan hubieran desarrollado un fuerte sentido de autoestima, ocupándose de sus propias vidas y viéndose a sí mismos como alguien que tiene mucho que ofrecer a otros a través del proceso de cuidado.

El tercer atributo que permite a uno cuidar de otros es la habilidad para priorizar y ordenar las actividades de la vida de manera que permitan el tiempo y la energía para el proceso de cuidado. Eso se vuelve una labor muy difícil para el administrador de enfermería, quien tiene una abundancia de personas en la organización que deben ser cuidadas. Algunos administradores manejan la situación al retraerse hacia un comportamiento tipo negocio y un método burocratizado de manejarse por reglas y políticas. Es imposible cuidar de todos, así que no cuidan de nadie. Aunque dicha postura puede ayudar a aislar al administrador, el ambiente que produce es con frecuencia rígido, impersonal e inflexible. Los administradores se sienten mal cuidados y pasan este sentimiento a los enfermeros del staff, quienes a su vez lo pasan a los pacientes.

El administrador puede priorizar su trabajo para promover las oportunidades de cuidar y reflejar un abordaje al cuidado; puede estructurar el tiempo para mantenerse en contacto con los sentimientos de los enfermeros, lo que involucra generalmente hacer rondas, mantener reuniones abiertas con el staff, tratar directamente con los comités de enfermeros y ocasionalmente involucrarse en las situaciones ligadas a los pacientes. Cuando el administrador exhibe un comportamiento de cuidado en reuniones, conversaciones y trato con enfermeros, pacientes, familias y médicos, la norma de cuidado comienza a coalescer en la institución. Cuando los empleados ven y sienten expresiones de cuidado, las actitudes de cuidado se reproducen en la atención de los pacientes.

Mientras debemos promover a que los administradores de enfermería desarrollen relaciones de cuidado en donde sea posible dentro de la organización, el cuidado de sus asociados más cercanos debe ser la máxima prioridad. En estas relaciones, el administrador debe crear tiempo y oportunidad para desarrollar cuidado uno-a-uno. Aquellos supervisados directamente se convierten en entidades significativas en el medio institucional. Organizar pequeños retiros de grupo y reuniones administrativas de manera regular aumenta la cohesividad y el cuidado por los demás. En momentos de consulta privada, el administrador debe enfocar su energía en el crecimiento del individuo siendo aconsejado.

El cuarto atributo que contribuye al cuidado en el papel administrativo es el desarrollo de valores personales y comportamientos que permiten que aquellos que son cuidados tomen el riesgo de ser honestos con quienes los cuidan. Esto prepara el escenario para la apertura, la cual se desarrolla en confianza y crecimiento de la relación. Ser abierto es mucho más difícil de lo que suena; ser abierto significa el deseo de revelar tu propia humanidad y tus pensamientos, nobles o no, tus esperanzas y miedos, tus prioridades y tus problemas. En la medida en que otros vean al administrador como una ‘persona real’, serán capaces de revelarse a sí mismos con algún grado de seguridad. La actitud que debe exhibirse es que la apertura lleva al crecimiento para ambas personas en una interacción.

Más que proyectar la imagen de que ‘no noticias es buenas noticias’, el administrador de enfermería debe promover la discusión abierta de todos los temas. Los problemas que son identificados en etapas tempranas son casi siempre más fáciles de manejar que aquellos que aquellos que han crecido y complicado. Los comportamientos involucrados en la apertura incluyen escuchar, solicitar comentarios, observar las claves de comunicación no verbal, plantear las preguntas correctas y esperar pacientemente por las respuestas. Otro comportamiento que muestra apertura es solicitar retroalimentación en relación a todos los cambios mayores; los temas identificados deben ser procesados cuidadosamente si se deben superar obstáculos para alcanzar el cambio.

Para los administradores de enfermería, la apertura incluye la habilidad de enfocarse rápida y completamente en la realidad de muchos individuos y grupos con los que interactúa cada día. Con frecuencia, la tendencia es a dividir la atención entre la interacción actual y todos los demás asuntos que requieren atención, decisiones y acciones. Además de varios descansos cortos cuando sea posible, el administrador debe programar un periodo de tiempo diariamente con un colega que pueda proporcionar cuidado para el mismo administrador; la oportunidad para olvidarse de las necesidades de otros, compartir preocupaciones, discutir intereses personales comunes y simplemente disfrutar sin tener que ser cuidador puede ser inmensamente rejuvenecedor.

El último atributo que promueve comportamientos de cuidado es la habilidad para hacer aflorar el potencial en otras personas. Varios autores señalan que el resultado de una relación de cuidado es el crecimiento del cuidado; este elemento tiene como su base la creencia de que las personas tienen habilidades y talentos que pueden ser potenciados a través del cuidado de otros. La persona que cuidaría de otra debe ser capaz de buscar estas habilidades y desarrollar habilidades en promover que esta se dirija hacia el auto-crecimiento.

Es posible, dada la creencia básica en el potencial de las personas, desarrollar habilidades particulares para motivar a otros. El uso liberal de retroalimentación positiva es muy útil, particularmente si se una en conjunto con honestidad amable sobre áreas en donde debe ocurrir el crecimiento. Preguntar sobre las esperanzas, sueños y metas de una persona hacia el futuro puede hacer que el administrador esté alerta a oportunidades que pueden ayudar a otros a alcanzar metas individuales.

Tanto de manera pública como privada, el administrador debe reconocer los éxitos de los enfermeros del staff o los supervisores. Durante tiempos difíciles para un supervisor (por ejemplo, conflictos entre enfermeros de diferentes turnos), el administrador debe permanecer accesible al supervisor y dar seguimiento hasta que la situación se resuelva. A través de la crisis, el administrador debe ofrecer ayuda y sugerencias, comunicando claramente confianza en la habilidad del supervisor para manejar el problema.

Cuando un proyecto debe ser delegado, el administrador debe tomar el tiempo para valorar a quien podría estar interesado y ser capaz de manejarlo. El delegar no es solamente una manera de redistribuir la carga de trabajo, sino una herramienta para permitir a otros mostrar su potencial a través del manejo exitoso de asignaciones especiales. La persona que recibe la asignación debe sentir que el administrador de enfermería confiará y apoyará su trabajo, y que proporcionará la libertad para crecer a través de la experiencia.

Estos cinco atributos permiten al administrador de enfermería dirigir los comportamientos de cuidado hacia el crecimiento de otros. El cuidado es una ética que afecta todas las relaciones de la vida; es una forma de relacionarse con las personas que involucra habilidades especiales de apertura y sensibilidad a las necesidades de otros. Es también una responsabilidad específica del administrador de enfermería en su papel formal como alguien que cuida de los enfermeros dentro de una organización. El cuidado es tanto una filosofía como un medio creado en la organización con el propósito de promover las relaciones de cuidado entre los miembros del staff y entre enfermeros y pacientes.

Mientras que las presiones del ambiente ‘corporativo’ en la atención de la salud continúan creciendo, el administrador de enfermería puede tener un gran impacto para asegurar que el elemento del cuidado humano permanezca como una prioridad organizacional.

Fuente:

Nyberg, J.J. A caring approach in nursing administration. University Press of Colorado, 2010.

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