No sé bien cuando lo conocí, desde que lo vi sentí que íbamos a ser los mejores amigos, se presentó imponente, tenía porte, impresionaba con su sola presencia, y yo quería ser su amiga.

No necesite hacer mucho se acercó a mí sin mayor problema, entablamos una relación casi inmediatamente, era “MI EGO”, su compañía me dio alegría, sentí que había despertado de un mundo de sueños, empecé a ver el mundo de manera diferente, mis prioridades cambiaron, me di cuenta que el mundo era más grande de lo que imaginaba.

MI EGO, me enseñó que debía ayudar a los demás para  buscar el reconocimiento y el aplauso de todos, me enseñó que más importante era la opinión de la gente, por lo tanto debía esforzarme en que todos vean solo las cosas buenas de mí, y si no las tenía debía inventarlas, porque era así cómo funcionaba el mundo, me enseñó a presumir un carro de lujo y me convenció que eso le añadía valor a mi ser, me enseñó a usar ropas caras de marcas reconocidas pues así tendría aceptación y por otro lado sería la envidia de muchas personas, me dijo que estaba bien que me adeudara para poder adquirir todas esas cosas que no estaban a mi alcance, pues de otro modo los demás dirían que yo no cumplía los requisitos de inclusión, después de todo nadie sabría lo de las deudas; era un tema entre mi amigo y yo.

MI EGO, Me enseñó que yo siempre debía  ganar así otros pierdan como consecuencia de mis actos, me enseñó a sacar ventaja de los demás, me presento a la SOBERBIA, a la HIPOCRESIA, y a la VANIDAD, pues eran sus mejores amigas, MI EGO era pedante, y eso llegó a gustarme, seleccionaba a sus amigos según su posición social, color de piel, estilo de vida y me enseñaba cómo hacer lo mismo, con un poco de práctica pude seguirle los pasos y me sentía muy orgullosa por mis logros.

MI EGO, me prometió presentarme a la FELICIDAD, nos llenamos de lujos, placeres de la vida, viajamos mucho, conocimos de todo y aún así no cumplió con su promesa.

Un día discutimos, le reclame que yo había hecho todo cuanto me había pedido y le pregunté porque aún no me había presentado a la FELICIDAD, en un momento de debilidad MI EGO fue sincero y me confesó que la FELICIDAD, no era su amiga, reconoció que me había estado mintiendo, me dijo que él nunca la había visto y que ni siquiera sabía de su existencia, además me dijo que si quería conocer la  FELICIDAD, debía renuncia a el, por un momento me confundí, yo sabía que en el tiempo de relación con mi EGO a pesar de haber disfrutado momentos divertidos y de protagonismo siempre me había sentido con el alma vacía, con mucha pena le dije que renunciaba a él y le expresé mi deseo de conocer a LA FELICIDAD, MI EGO me hizo dudar por un momento, afortunadamente pude mantenerme firme, me reprochó muchas cosas, me dijo que me arrepentiría de haber tomado esa decisión y se fue; en ese momento por alguna razón sentí como si hubiera perdido muchos kilos, sentí que hasta podría volar si quisiera, y sentí libertad para pensar por mí misma sin importar nada ni nadie.

Decidí ir en busca de la FELICIDAD, estaba decidida a encontrarla; ya me habían hablado de ella, y sabía que iba a ser una gran amiga; en el camino me encontré con la HUMILDAD, le pregunté si ella conocía a la FELICIDAD, me dijo que era su mejor amiga; sin embargo me sugirió  que primero sea  amiga del AMOR, me dio algunos consejos: me dijo que debía dejar de darle valor a las cosas materiales, que debía ayudar a los demás sin esperar reconocimiento, me enseñó a ayudar en secreto y en silencio, me enseñó a tomar responsabilidad sobre mis actos, y jamás permitir que otros pierdan ni se lastimen como consecuencia de mis actos, me enseñó a liberarme de la idea, que la opinión de los demás vale más que la opinión que tengo de mí misma, me enseñó  que quien determina mis limites soy yo,  que de nada sirve tener un carro de lujo si mi corazón es pobre,  que las cosas más significativas de la vida están en las cosas más simples, sin embargo refirió que la riqueza material no es mala si va a la par con tu riqueza espiritual, me enseñó a dar lo que me es útil y no lo que me sobra, a ver al prójimo con ojos compasivos, me explicó que mientras más ayude a los demás más fuerte y hermoso se pondrá mi corazón.

Con los sabios consejos de la HUMILDAD, trabaje diariamente, y con la práctica pude conoce al AMOR, y ella trajo de la mano a la FELICIDAD.

Me dijeron que habían venido a quedarse en mi corazón y me prometieron que pase lo que pase estarían conmigo para recordarme que si actúas con amor y compasión, bajo cualquier circunstancia se puede ser feliz.

Esta es la clase de amistades que vale la pena tener.

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