Por: Yiuvany Aguilar

El concepto de que las personas son más que la suma de sus partes (mente + cuerpo) es tan antiguo como el hombre mismo, sin embargo el término del holismo no fue utilizado hasta principios del siglo XX,  proviene del griego holos ( ὅλος) que significa “por entero” o “totalidad” y se cree que el concepto como tal viene de la cultura India Veda, quienes acuñaron la palabra, sarvah (todo o intacto), para describir la naturaleza del ser humano como parte integral del universo.

Por lo tanto se dice que el holismo es el estado natural del ser humano; que debe haber vínculos dentro del ser humano, entre otros seres humanos y entre los humanos y el universo; y es cuando estos vínculos se rompen, se crea una división entre los componentes que “lesiona la totalidad”.

En los principios de la profesión de enfermería cuando no se contaba con la abundancia de especializaciones, diagnósticos, pruebas clínicas y los avances tecnológicos se aceptaba que si se colocaba al enfermo en mejores condiciones con respecto a su entorno sanaría más rápido y satisfactoriamente. La misma Florence Nightingale consideraba fundamental para el cuidado de los pacientes un ambiente benigno: tacto, luz, escucha empática, música, etc.

Fue en la década de los 1960s, que los profesionales de la enfermería se dividen en dos grande grupos, el primer grupo sostenía que las necesidades psicosociales eran importantes, pero que las partes que conforman a una persona pueden ser identificadas y tratadas de manera aislada, considerando la Salud como ausencia de enfermedad. El segundo grupo argumentaba el paradigma holístico, donde la mente, cuerpo y alma son inseparables, y definía la Salud como un sentido de bienestar, es decir, la salud es puramente subjetiva, una persona es saludable cuando se percibe así misma como saludable. A pesar de esta diferencia de enfoques ambos grupos coinciden en que el rol de la enfermería es atender las necesidades de la persona, no a la enfermedad.

La actual filosofía de la salud holística incorpora muchas de estas definiciones, específicamente, establece que el ser humano una combinación de tres partes: mente (pensamientos), cuerpo (materia)  y alma (estado espiritual y emociones); si bien estos componentes son inseparables, no son estáticos, existe una interacción dinámica entre ellos, con otros seres humanos y con el ambiente mismo. Y cuando todas las partes están en balanceadas y en armonía,  se alcanza un estado de bienestar.

Podemos decir que la enfermería enfrenta dos grandes restos, el primero es integrar los conceptos de tecnología, mente y alma a la práctica profesional; el segundo reto es crear e integrar modelos de cuidados de salud que se puedan utilizar como protocolos. En un intento por conceptualizar y practicar la enfermería holística es que se crean las Normas de la práctica de enfermería holística; esta normas describen los valores, conocimientos y habilidades necesarias para su práctica. Estas Normas representan la práctica de la enfermería, pero a diferencia de la práctica especialidad definida por un grupo de usuarios (enfermería geriátrica) o una categoría de enfermedad (enfermería oncológica), la enfermería holística es practicada por las enfermeras en prácticamente todas las áreas de la atención.

Fuentes:

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