Por: Yiuvany Aguilar

Si bien el liderazgo puede ser una cualidad difícil de alcanzar, es posible que desarrollemos conscientemente ciertos factores clave para formarnos como líderes y alcancemos nuevos niveles de servicio. En este artículo discutiremos el carácter como elemento fundamental del liderazgo.

El carácter es quienes somos cuando nadie más nos ve, es decir, lo que pensamos, o más importante lo que hacemos. Podemos decir que el carácter de una persona está compuesto valores centrales como integridad,  honestidad,  moral, fiabilidad y ética.

Aunque nuestras habilidades y las herramientas de las que disponemos son importantes para nuestro desarrollo, en un momento de crisis, si carecemos de un carácter bien formado, inevitablemente fallaremos. El carácter crea confianza en las relaciones, y es la confianza lo que permite a los líderes dirigir. En nuestra experiencia, los miembros de un equipo de trabajo pueden tolerar lo errores por falta de experiencia, pero rara vez dejan pasar los errores por falta de carácter. El cómo hacemos frente a las situaciones difíciles demuestra a nuestros compañeros, empleados y superiores la naturaleza de nuestro carácter.

El desarrollo del carácter es un proceso en continua evolución que empieza cuando somos niños, en esencia se desarrolla al mismo tiempo que tomamos decisiones. El carácter se puede desarrollar o fortalecer cultivando las siguientes cualidades:

  1. Inicialmente durante la infancia, las bases del carácter provienen de las normas o valores aprendidos en nuestra familia y/o nuestra fe. Y en base a estos estándares es que evaluamos nuestras acciones y comportamientos, por ejemplo, algunos de nosotros hemos crecido con la creencia de que es esencial cumplir una promesa, es decir, nuestro carácter está definido por nuestra palabra o promesa. Cuando decimos que vamos a hacer algo, nos es imprescindible realizar lo que dijimos o prometimos en orden de seguir adelante.
  2. Posteriormente, debemos construir nuestro carácter en base a las normas aprendidas. Pero se debe estar abierto a cambiar de opinión, de manera de pensar e incluso cambiar el comportamiento cuando se presentan nuevas evidencias o nuevas circunstancias que nos indican que el curso de acción no es el correcto. Debemos recordar que las transformaciones  importantes  representan  a  menudo    rupturas   interiores    con    las    formas    de    pensar    tradicionales, lo se denomina cambios de paradigma
  3. La responsabilidad moral es esencial en el desarrollo de un carácter sólido. Independientemente de cuanto creemos que sabemos, nunca estamos exentos de la necesidad de corregir a medio camino. Una parte importante de esta responsabilidad es reconocer cuando hemos fracasado. Por ejemplo, es necesario reconocer el hecho de no podemos mantener un acuerdo dado, pedir una disculpa por tal error y tratar de rectificar los daños o consecuencias de tal error.
  4. Debemos reconocer y dejar de realizar malos hábitos o hábitos destructivos. Para esto es necesario tener fuerza de voluntad para cambiar el comportamiento y negarnos a participar en acciones que no son útiles en nuestro desarrollo personal. Estos hábitos pueden ser cualquier cosa que no funciona, por ejemplo un temperamento incontrolable, incumplimiento de fechas límite, falta de voluntad para trabajar en equipo, etc., el detener o disminuir estos malos hábitos es útil para fortalecer el carácter.
  5. El perdón es fundamental para un carácter sólido. Todos en un momento dado, hemos estado en situaciones donde hemos sido perjudicados o heridos por alguien, o bien nosotros hemos perjudicado o herido a los demás, responder con resentimiento o deseo de castigo a esta situación, no soluciona el problema y debilita el carácter. Perdonar a los que nos hacen daño y el pedir perdón cuando herimos a alguien es de suma importancia; otro aspecto significativo del perdón, es el perdonarnos a nosotros mismos, después de haber cometido un error, lo cual es fundamental para el crecimiento personal en el papel de líder. Es difícil dejar de lado la auto-condenación, sin embargo, es esencial para continuar el desarrollo como un líder.
  6. Y por último, pero no menos importante es la humildad. Los líderes que poseen un carácter solido no necesitan el reconocimiento público ni discursos de sus virtudes o de los buenos jefes que son. Por el contrario, los líderes saben que son más eficaces y han realizado su trabajo correctamente cuando el resto del equipo dice “Lo hicimos nosotros mismos.”

En conclusión el desarrollo de un carácter solido es un proceso. La clave está en aumentar la conciencia de sí mismo y trabajar de forma proactiva para aumentar la fuerza de nuestro carácter. Una manera simplista de realízalo es estableciendo cuatro acuerdos con nosotros mismos que reflejan valores básicos: tener palabra de honor; no tomar las cosas personalmente; no hacer suposiciones de ninguna persona o situación; y siempre hacer lo mejor posible. Estas reglas son inherentes al desarrollo de un carácter sólido para el liderazgo.

Fuentes:

Barlow, Cassie B., Mark Jordan, and William H. Hendrix. “Character assessment: An examination of leadership levels.” Journal of Business and Psychology 17.4 (2003): 563-584.

Quick, James Campbell, and Thomas A. Wright. “Character-based leadership, context and consequences.” The Leadership Quarterly 22.5 (2011): 984-988.

 

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