Por: Yiuvany Aguilar

En otros artículos hemos hablado de algunas de las características que definen a un líder, como el carácter, el compromiso y la conectividad, esta vez hablaremos de la compasión y el cuidado y en posteriormente analizaremos como se interrelacionan.

Se dice que la compasión en situaciones trágicas, ya sea en escenarios de desastre o en afecciones individuales, es una característica inherente a los seres humanos e indispensable en un líder. La actitud compasiva del líder  disminuye el sufrimiento de los afectados por el trauma y el tiempo necesario para su recuperación, también aumenta el potencial de la curación y la resiliencia demostrada en dicha curación, además promueve un sentimiento de apego entre los compañeros o miembros de un equipo. Esto último, se debe probablemente a que los miembros del equipo obtienen dos perspectivas, por una parte, el ejemplo establecido por el líder y por otra, entienden que ellos también serán tratados de una manera humanitaria y compasiva. Este comportamiento influye directamente a los miembros del equipo; afectando su capacidad de mantener un alto rendimiento en tiempos difíciles y fomentando la habilidad de aprender a adaptarse y predominar más allá de las experiencias adversas.

Pero, la preguntas es: ¿Cómo debe actuar un líder en momentos de estrés y de crisis?, pues bien lo primero es expresar sinceramente los sentimientos e incluso miedos, pero sin caer en la desesperación y mostrando confianza en que juntos, el líder y los miembros del equipo lograran sobreponerse. En segundo lugar, un líder debe estar físicamente y emocionalmente presente para los miembros del equipo. Para muchos de nosotros, es más fácil evitar el dolor de los demás porque nos provoca dolor, sin embargo debemos enfrentar nuestro propio dolor con el resto de los miembros del equipo, es decir, un líder simplemente se preocupa por cada persona que forma su equipo. Y tercero, trabajar para sobreponerse a la tragedia. Porter-O’Grady y Malloch resumen lo anterior en la siguiente frase: “Sin sentimientos de profunda compasión por las victimas de alguna desgracia y un genuino deseo de aliviar su sufrimiento por parte de los cuidadores, el servicio de atención al paciente no sería más que un esfuerzo robótico”.

Es obvia la aseveración, el liderazgo es acerca de gente, y los líderes deben preocuparse por la gente, por lo tanto, el demostrar simpatía y afecto es fundamental para el éxito de un líder.  Si un líder  cuida o se preocupa por los miembros de su equipo, estos responden de igual manera, preocupándose por su líder. El verdadero cuidar solo se vuelve efectivo cuando cuidamos a los demás; de manera general, el cuidado se hace presente en todas la acciones que contribuyen al desarrollo de las personas. El cuidar es un acto de vida y todo lo que no se cuida se muere, incluso las relaciones. Por lo que un líder debe reconocer las contribuciones de cada persona, directa y específicamente, de manera oportuna y sincera. Decimos que los lideres cuidan de los demás y dan de sí mismos; es decir, no solo se centran en sí mismos o en sus obligaciones, si no que escuchan lo que otros tienen que decir, y cuando interactúan con alguien, se centran 100% en el individuo sin interrupciones.

En síntesis, la compasión es la esencia del cuidado y por lo tanto la esencia de la enfermería. Un enfermer@ líder debe ser compasivo con los demás en situaciones de estrés y esta compasión solo puede provenir del cuidado del otro, es decir si conocemos/cuidamos del otro entonces podemos ser compasivos porque conocemos que es lo que le aflige.

Lecturas recomendadas.

Chambers, Claire, and Elaine Ryder. Compassion and caring in nursing. Radcliffe Publishing, 2009.

Waldow, Vera Regina. “Cuidar de sí, cuidar del otro, cuidar del todo: Implicaciones para la salud y enfermería.” Enfermería: cuidados humanizados 2.1 (2016).

Watson, Jean. “Love and caring: Ethics of face and hand—An invitation to return to the heart and soul of nursing and our deep humanity.” Nursing administration quarterly 27.3 (2003): 197-202.

Anuncios