Por: Yiuvany Aguilar

Actualmente la violencia en el lugar de trabajo o violencia laboral está reconocida como un importante peligro para la salud laboral de empleados y organizaciones de todo el mundo y el profesional de enfermería es uno de los grupos con mayor riesgo; la OMS  señala  que  alrededor del  25%  de  los  incidentes de violencia en el trabajo se producen en el sector sanitario. La violencia laboral no es un  manifestación  aislada, sino un  problema con raíces profundas en otros problemas de orden social, económico, organizativo y cultural. La violencia laboral rompe o altera la funcionalidad del espacio donde se trabaja, y es importante que la administración o empresas adopten acciones inmediatas.

La violencia laboral se define como: Incidentes en los que el personal sufre abusos, amenazas o  ataques  en  circunstancias  relacionadas  con  su  trabajo,  incluidos  los  viajes  de  ida  y  vuelta  a  él,  que  pongan  en  peligro,  implícita  o  explícitamente,  su  seguridad,  su bienestar o su salud, he incluye violencia física y violencia psicológica.

Existen varios tipos de violencia laboral, la violencia física es la más evidente y la preocupación más inmediata, ya que la agresión física puede resultar en lesiones corporales; sin embargo la violencia no física es mucho más frecuente y va desde comentarios insensibles y groseros hasta graves abusos verbales. La intimidación o bullying es un patrón repetido de violencia física y/o psicológica y puede dirigirse a uno o más individuos. Esta violencia también se denomina violencia horizontal o lateral y es perpetrada por enfermer@s en sus colegas de enfermería. Por último, el acoso sexual de los compañeros de trabajo y de los pacientes es un tema que ha recibido considerablemente menos atención que la violencia física y no física, pero que está presente.

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Las tasas de exposición a la violencia varían según el lugar, como departamentos de urgencias de hospitales, residencias de ancianos o hospitales psiquiátricos, donde la exposición a la violencia es especialmente preocupante.

Las fuentes de agresión son los pacientes, familiares/ amigos del paciente, y los miembros del personal, incluidos los médicos y otras enfermeras. Mientras que la mayoría de la violencia física proviene de los pacientes y sus familias/amigos, una cantidad significativa de violencia no física proviene de otros miembros del personal.

La violencia laboral que sufren los profesionales de enfermería tiene consecuencias sobre su salud e implica un costo económico debido a la disminución de la productividad, el absentismo laboral, aumento del burnout, el abandono  de  la  profesión y los continuos cambios de empleador.

La violencia en el sector de la salud comúnmente se encuentra asociada con la baja calidad de los cuidados en determinadas unidades psiquiatría, geriatría y urgencias, la edad, el trabajo nocturno y la incertidumbre en el tratamiento de los pacientes. Entre las posibles causas de la agresividad contra el  personal de enfermería se encuentran:

  • Sobrepoblación de las salas de espera.
  • Escasez de personal.
  • Carencia de una atención rápida  y  eficaz  de  los  pacientes  y  familiares
  • Ausencia de  medidas  de  seguridad y falta de protocolos de gestión apropiados para las acciones disciplinarias
  • Mezcla de pacientes con complicaciones mentales y pacientes de otro tipo.
  • Desacuerdos con el médico por ejemplo pacientes que reciben del médico una respuesta que no deseada, como, un diagnóstico inesperado, negativa a prescribir un medicamento, etc. O bien porque el médico califica el problema de un enfermo menos prioritario que otro.

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Prácticamente todas las directrices publicadas sobre la violencia coinciden en la importancia de la capacitación como medida preventiva. Esta capacitación en prevención y manejo de la violencia debe estar disponible para todos los grupos del personal que entran en contacto con pacientes y familiares y no sólo aquellos que trabajan en áreas de alto riesgo.

Además de tener una formación adecuada, deben desarrollarse políticas y procedimientos efectivos e integrales, así como mecanismos de apoyo para el personal sometido a abusos o comportamientos agresivos. El contenido de la política de violencia debe contener los siguientes elementos: (1) una definición de violencia; (2) una declaración de responsabilidad por parte de las autoridades; (3) una declaración de los objetivos de la política; (4) una identificación de la responsabilidad para monitorear y evaluar la política; (5) reportes de la incidencia de la violencia y las amenazas; (6) expectativas de (7) un compromiso con una formación adecuada; (8) medidas preventivas; (9) señales de advertencia; (10) métodos para hacer frente a la violencia; (11) protocolo de reportes; (12) instrucciones sobre asesoramiento; (13) información legal; (14) evaluación del riesgo; y (15) la elaboración de un plan de gestión de riesgos.

Acciones que se deben tomar después del incidente:

  1. Proporcionar atención médica a la víctima. Documentar completamente las circunstancias que rodean el incidente, así como las lesiones (este último con fotografías, si es posible).
  2. Examinar a la víctima. Las secuelas psicológicas de la violencia del paciente se abordan a través de consejería por parte de un personal calificado, y se puede complementar con un grupo de apoyo.
  3. Presentar el informe del incidente. Un comité multidisciplinario debe investigar el incidente, ya que los hallazgos serán útiles para mejorar las medidas de prevención de la violencia.
  4. Asista al trabajador con reclamaciones de lesiones. Si el trabajador decide pedir una compensación monetaria, se le debe proporcionar los formularios apropiados y guiarlo en el proceso.

En conclusión siempre que ocurra un incidente se deben seguir las indicaciones   del protocolo de violencia laboral de la empresa, en caso de que exista. Y en su defecto, siempre se debe informar al superior inmediato del incidente y procurar que quede constancia y solicitar acciones contra la violencia laboral. Es responsabilidad del personal de enfermería aprender y cumplir con el programa y las políticas contra la violencia laboral, participar en capacitaciones apropiadas, reportar rápidamente incidentes de violencia y participar en cualquier equipo de salud y seguridad o comités que traten temas de violencia laboral.

Lecturas.

Ansoleaga, Elisa, Constanza Gómez-Rubio, and Amalia Mauro. “Violencia laboral en América Latina: una revisión de la evidencia científica.” Vertex 36 (2015): 444-452. https://www.researchgate.net/profile/Elisa_Ansoleaga/publication/291161742_Violencia_laboral_en_America_Latina_una_revision_de_la_evidencia_cientifica/links/569e70d808ae4af52544627d.pdf

Castellón, Angelina María Dois. “Violência laboral em enfermeiras: explicações e estratégias de enfrentamento.” Revista Latino-Americana de Enfermagem 19.1 (2011): 156-163. www.revistas.usp.br/rlae/article/viewFile/4301/5496

Krug, Etienne G., et al. “Informe mundial sobre la violencia y la salud.” (2003): 130-130. http://www.who.int/violence_injury_prevention/violence/world_report/en/summary_es.pdf

OIT, OMS, and ISP CIE. “Directrices Marco para afrontar la violencia laboral en el sector de la salud.” Ginebra: Organización Internacional del Trabajo (2002). http://www.ilo.org/sector/Resources/codes-of-practice-and-guidelines/WCMS_160911/lang–es/index.htm

Workplace Violence Prevention for Nurses Curse https://wwwn.cdc.gov/wpvhc/Course.aspx/Slide/Intro_1

Workplace Violence in Health Care: Recognized but not Regulated. http://www.nursingworld.org/MainMenuCategories/ANAMarketplace/ANAPeriodicals/OJIN/TableofContents/Volume92004/No3Sept04/ViolenceinHealthcare.html

Wlosko, Miriam, and Cecilia Beatriz Ros. “Violencia laboral y organización del trabajo en personal de enfermería.” XV Jornadas de Investigación y Cuarto Encuentro de Investigadores en Psicología del Mercosur. Facultad de Psicología-Universidad de Buenos Aires, 2008. http://www.aacademica.org/000-032/256.pdf

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