Como enfermeros estamos expuestos a experimentar muchas emociones, como la alegría de un paciente a quien le dicen que la biopsia salió negativa, el dolor de una madre que ya no tiene otra opción que elegir cuidados paliativos para su hijo que apenas empieza a vivir, la felicidad de un niño que puede caminar después que le quitan el yeso, la alegría de los hijos cuando ven abrir los ojos de su madre que estaba en coma por varios días, la gratitud de un padre cuando tiene en brazos a su hijo recién nacido, el temor del paciente cuando le dicen que tiene cáncer, la impotencia de los padres cuando después de hacer hasta lo imposible por su hijo y aún sigue en el mundo de las drogas, la desesperación de los padres cuando ven a su niño conectado a una máquina que respira por el, la culpa de la madre después que su hijo sufrió una quemadura que le desfiguró el rostro, la angustia que invade a una adolescente embarazada, el amor de una madre que da a luz a su primer bebé, la furia de los familiares cuando el médico le dice: ” ya no hay nada más que hacer”…

Estos son solo algunos casos en que los Enfermeros debemos hacerle frente no sólo a un diagnóstico médico, sino también a los cambios emocionales que día a día sufren los pacientes y familiares, inconscientemente nos cargamos de emociones que no nos pertenecen, muchas veces los hacemos parte de nuestras historias y hasta llegan a invadir nuestros hogares.

Muchos de nosotros manejamos esas emociones instintivamente, algunos salen bien librados de ello, pero hay otros muchos que no podrán manejarlo, y con el tiempo esas emociones se traducirán en padecimientos físicos y psicológicos; aunque la mayoría de los enfermeros no lo reconocen hasta cuando ya es demasiado tarde, todos estos cambios emocionales al final producirán un estado emocional vulnerable, si no tenemos un manejo emocional adecuado.

Hay quienes entramos en un círculo vicioso y en lugar de salir de el, seguimos acumulando cuanta emoción venga a nuestros corazones, si bien es cierto hay alegría a nuestro alrededor, los sentimientos tristes, el exceso de trabajo y estrés, pueden causar efectos impredecibles, el famoso síndrome del quemado que en inglés se llama “Burnout“, aparece como una respuesta al estrés laboral prolongado, puntualmente cuando las demandas laborales exceden la capacidad de respuesta de una persona. Quienes lo padecen se sienten agotados, cansados, desgastados emocionalmente y de allí la expresión de estar quemado, este síndrome puede pasar por alto y ser poco visible, pero la realidad revela que hay muchos que silenciosamente lo padecen y no están conscientes de ello.

Habrán colegas que afirmen que están bien, sin embargo cuantas veces te has sentido cansado, frustrado, sin motivación, has dejado a un lado tu vida familiar, cuantas veces te has sentido triste sin saber la causa, y que dices de los dolores de cabeza, del estreñimiento, ¿Puedes decir que eres feliz siendo enfermero?, ¿Le encuentras sentido a tu carrera?

Estás son solo algunas preguntas que deberíamos contestar y hacer un análisis de nuestra situación emocional.

Como profesionales tuvimos una educación basada y centrada en el paciente, lo cual es muy importante, sin embargo así de importante es el cuidado del enfermero como persona, y como integrante de una familia que los necesita saludables física y emocionalmente, por lo tanto mi perspectiva va hacia un cuidado holístico tanto al paciente como al enfermero y creo que esas herramientas deberían darnos durante la formación académica.

En algún momento llegue a pensar que yo estaba manejando muy bien todo esto, sin embargo muchos años después me di cuenta que lo único que había hecho era almacenar todos esos sentimientos negativos, de frustración y resentimiento hacia las personas que según mi perspectiva me habían hecho daño; claro que ahora entiendo que soy yo quien permitió eso, sin embargo, eso era parte de mi inmadurez y poca fortaleza de mi aspecto emocional; en un taller de manejo de emociones aprendí que con la aplicación de técnicas sencillas y accesibles podemos lograr cambios impresionantes, sin embargo se debe ser constante y disciplinado, creo que esa es la única condición que se necesita para aplicar esto a nuestra vida, entre ellas se encuentran la meditación, técnicas de respiración, el yoga, la danza, el perdón, entre otros.

Apelo a cada estudiante de enfermería a buscar ayuda y a fortalecer su aspecto emocional y crecimiento espiritual al mismo tiempo de su crecimiento profesional, eso creará un balance y les dará las herramientas para poder enfrentar el diario vivir del enfermero y no acumular cargas de estrés, frustración y amargura, pues como lo mencioné anteriormente eso en algún momento les puede pasar una factura muy grande.

Es hora de empezar a darle valor a nuestras emociones, a nuestra protección mental, emocional y espiritual, a ser seres auténticos, somos capaces de crear cambios de impacto dentro de la sociedad pero fundamentalmente dentro de nosotros mismos.

Un fuerte abrazo colegas y amigos.

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