Por: Lilia Aguilar

Humanizar es un proceso del individuo y de la colectividad que consiste en hacer digno la condición humana cuando se vive, en sentido genérico y aplicado a Enfermería se refiere a aquellos actos de asistencia, de soporte, de ayuda, de conservación que facilitan a la persona o grupos con necesidades, el poder mejorar sus condiciones de vida o anticiparse a esas necesidades; todo ello en una relación interpersonal. Se diría que la relación es el ámbito por excelencia de humanización, con ella todo puede tender hacia la personalización y hacia la dignificación o hacia la despersonalización y deshumanización.

Dicha relación interpersonal humanizada, se constituye en la base del cuidado humanizado y este en la concepción que se tenga de persona, dado que la humanización hace referencia al proceso de comunicación y apoyo mutuo entre las personas, orientado hacia la autotransformación y hacia el entendimiento mutuo, es aplicable a cualquier aspecto del desempeño humano entre estos al cuidado de Enfermería, la relación cobra una especial relevancia, con ella se diagnostica , se pauta el tratamiento, se conforta, se comunica malas noticias , se procura soporte emocional, espiritual, se trabaja interdisciplinariamente , se deliberan en medio de conflictos éticos….

La Enfermera es capaz de conseguir el acercamiento porque posee los conocimientos necesarios y las actitudes necesarias para ayudar a las personas que requieren de su cuidado y porque es capaz de percibir, apreciar y responder a la individualidad de cada una de ellas como seres humanos”. ¿Cómo se aplican estos elementos de la relación interpersonal en el quehacer cotidiano de la Enfermera? En la formación profesional se hace énfasis en que la Enfermera debe considerar a la persona o grupos que cuida como seres humanos, sin embargo “desafortunadamente , en ocasiones el contexto de la práctica y el sistema de organización no permiten mantener la coherencia esperada entre el saber ético y el saber de Enfermería que debe traducirse en las prácticas de cuidado, y por tanto, la percepción de la persona que recibe el cuidado lo califica como mal cuidado o cuidado des-humanizado, al sentir o percibir que no se tienen en cuenta su valor y sus derechos como persona.” En este sentido es usual observar que en la práctica diaria como el ser humano que requiere de nuestro CUIDADO pasa a ser “la historia 22”, “el número 303”, “la cama 18”, “el páncreas”, “la diabetes descompensada” “el viejito de la cama 12” etc. en vez de ser “el señor Díaz” o “la señora María” que presenta determinada situación de salud o que requiere determinados cuidados. Al nominar a la persona por un número la individualizamos pero a la vez la despersonalizamos y al despersonalizar, deshumanizamos. De ahí la necesidad imperiosa de profundizar en el ser y esencia de nuestra profesión.

HUMANIZACIÓN DEL CUIDADO DE ENFERMERÍA Teniendo en cuenta los planteamientos hechos hasta aquí, mi vivencia profesional y algunas observaciones de la práctica de Enfermería acerca de la relación que el profesional establece con el sujeto de cuidado, me permito proponer algunos caminos o estrategias que buscan contribuir a la humanización del cuidado de Enfermería basado en una relación de ayuda, que significa “provocar alivio “estos son:

  • Fortalecer el conocimiento de sí mismo. El reflexionar constantemente sobre nuestros actos nos permite identificar las fortalezas y debilidades que como seres humanos tenemos. Esto permite mantener comportamientos favorables y establecer estrategias para cambiar lo que debemos mejorar. Así mismo orienta la coherencia entre lo que se piensa, siente y hace. Se considera que el conocimiento de sí mismo fortalece la relación humana entre las personas.
  • Reflexionar acerca de los valores y principios éticos que guían la práctica de Enfermería para que se constituyan en el eje central del quehacer cotidiano del profesional de Enfermería. En este sentido es importante conocer, profundizar el marco ético legal que orienta la formación y ejercicio de la Enfermera.
  • Mayor interés por los derechos humanos, los derechos del paciente y de su familia. La Enfermera en muchas ocasiones se constituye en la abogada del paciente y/o de su familia, en este sentido es la defensora y protectora de su dignidad humana, intimidad, decisiones y de sus derechos y esto no puede limitarse a una simple repetición y proclamación de los mismos. Se requiere de un análisis reflexivo de cada uno de ellos, ya sea de forma individual o colectiva, de tal manera que el cuidado que se brinda no se centre solamente en la ley como tal sino en los principios éticos y valores en que se fundamentan dichos derechos.
  • No categorizar a la persona sana o enferma, la familia o grupos que se cuidan de acuerdo a su nivel social, al estrato o entidad de salud a que pertenecen, todos son seres humanos y como tal tienen dignidad y valor que lo hacen merecedor de estimación, respeto y de la misma calidad de cuidado. El hacerlo es una forma de discriminación es decir de exclusión social que amenaza y vulnera el derecho a la igualdad y a la equidad; lo cual afecta la dignidad humana de la persona o de los grupos.
  • Incentivar la formación permanente; una institución es dinámica y humanizante en la medida en que se promueven oportunidades de actualización para el personal. Sin formación no hay renovación y crece el descontento, la desmotivación y la rutina.
  • Aplicación de la ética comunicativa. En la relación Enfermera – sujeto de cuidado es fundamental la aplicación de la ética comunicativa en la cual la comunicación debe ser libre de coacciones y toda persona se respeta como interlocutor válido que tiene derecho y capacidad para razonar y participar en las decisiones por ejemplo en las relacionadas con el cuidado de su salud.
  • Tomar decisiones éticas. La relación entre ética y humanización reviste una importancia fundamental en el mundo de Enfermería. El profesional como se mencionó anteriormente, continuamente se enfrenta a dilemas éticos los cuales requieren ser analizados teniendo como referencia los principios, valores y normas éticas. Al tomar decisiones la Enfermera siempre se debe preguntar ¿están a favor de la persona, de su desarrollo, de sus derechos, de su calidad de vida?
  • Fortalecer el trabajo en equipo. La diversidad de criterios y puntos de vista sobre la situación de la persona, familia o grupo que requieren cuidado en salud implica un trabajo coordinado entre las personas que lo prestan, éste nace del reconocimiento de los propios límites, frente a la complejidad del sufrimiento humano, y de la necesidad de valorar la aportación de diversas intervenciones. Profundizar en la dimensión humana del cuidado de Enfermería más que en las técnicas que se utilizan para proveerlo. Algunos profesionales encuentran mayor satisfacción en la realización de técnicas complejas y el grado de reconocimiento que ello proporciona ante otros profesionales que en la contribución que dicha técnica tenga en el CUIDADO a la persona.

Nuestro enfoque debe ser integral cuidando cada componente que se relaciona con el paciente, seamos entes de cambio, de nosotros depende que la historia de la enfermería se transforme transformándonos nosotros como seres humanos.

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