Por: Yiuvany Aguilar

La imagen clásica de una enfermera en vestido blanco almidonado, medias y zapatos blancos y cofia, ha prácticamente desaparecido de los hospitales modernos. Con los años, las instituciones han cambiado sus códigos de vestimenta y muchos enfermeros rara vez emplean sus uniformes blancos durante sus labores diarias. En su lugar, tanto mujeres como hombres portan uniformes quirúrgicos, conocidos como piyamas o scrubs, que generalmente consisten en una camisa de manga corta y pantalones, típicamente ajustado con cintas, y cuyo nombre en inglés ha sido adoptado en muchos países no anglosajones.

Entre las décadas de 1960 y 1970, comenzó la migración de los uniformes blancos en los cirujanos, hacia algunos tonos de verde, lo que, se pensaba, reducía la fatiga visual en los quirófanos, excesivamente iluminados. Con el pasar de los años, los uniformes quirúrgicos terminaron adoptándose en los ambientes no quirúrgicos, lo que dió lugar a los scrubs empleados actualmente por prácticamente todo el personal de salud en las instituciones hospitalarias.

Estos son algunos de los beneficios que los scrubs ofrecen al personal de enfermería:

  1. Ayudan a identificar contaminantes potenciales. Los scrubs son excelentes para ayudar a los profesionales de la salud a identificar contaminantes y desechos corporales, como vómito, heces, orina, sangre y otros fluidos o químicos. Dependiendo de la institución, los enfermeros deben portar scrubs en colores sólidos, o permitir varios colores y patrones, lo que depende en buena medida del departamento en que trabaje el enfermero.
  2. Se limpian en condiciones severas. Las instalaciones de salud que lavan los scrubs y otro uniformes de enfermería pueden emplear químicos de limpieza y máquinas lavadoras/secadoras a temperaturas elevadas, que pueden ser muy agresivas con los materiales y acortarían la vida útil de uniformes menos resistentes que los scrubs. Este esfuerzo adicional al limpiar los scrubs asegura que están perfectamente libres de contaminantes.
  3. Son más limpios que la ropa regular. Dado el hecho de que los scrubs son lavados por las mismas instituciones o por proveedores especializados, es muy posible que sean más limpios que los uniformes normales y que no sean reutilizados sin haber sido lavados entre cada uso, lo que asegura que los enfermeros no actúen como portadores de gérmenes o contaminantes potencialmente dañinos en su ropa.
  4. Son económicos. Los scrubs básicos son usualmente económicos, por lo que pueden desecharse, de ser necesario, y reponerse sin un costo elevado para el individuo o la institución.
  5. Previenen que la ropa personal se arruine. Los scrubs evitan que los enfermeros tengan que portar su ropa en todo momento y el potencial de contacto con sangre, heces, orina, vómito y otros fluidos corporales, que pueden ser comunes en el ambiente en que el enfermero se desenvuelve. Un uniforme normal o ropa de calle manchado, sometido a un proceso profundo de limpieza, podría arruinarse rápidamente.
  6. Son fácilmente accesibles. Los scrubs que tienen mucho espacio de bolsillos hacen más sencillo para el enfermero transportar sus herramientas y equipo. Sin embargo, dependiendo del área de trabajo, es posible que el código de vestimenta requiera mantener un mínimo de bolsillos en los scrubs.
  7. Ayudan a identificar a los enfermeros. Tanto los pacientes como los compañeros de trabajo pueden identificar fácil y rápidamente a un enfermero por el uniforme, que usualmente es diferente del que portan médicos y otros trabajadores. También pueden emplear diferentes colores, conforme a la unidad o departamento, lo que contribuye a la facilidad de identificación.
  8. Contribuyen a la uniformidad del ambiente de trabajo. Los scrubs permiten mantener una apariencia uniforme y profesional en el hospital, si las distracciones propias de la ropa de calle que en muchas ocasiones incluyen marcas o decoraciones que harían más dificil identificar a una persona como personal de enfermería.

La vasta mayoría de los scrubs se fabrica empleando mezclas de poliester (55-65%) y algodón (35-45%), aunque algunos uniformes son algodón 100% y otros son de material de poliester 100%. Un pequeño número de scrubs se realiza mediante mezclas con otros textiles sintéticos como rayón o spandex.

Dependiendo de las necesidades específicas y los gustos de la persona que porta los scrubs, el material empleado en su fabricación ciertamente hace la diferencia, y parece que lo más importante es que deben ser lo suficientemente resistentes para soportar un uso constante, resistir diferentes fluidos corporales e innumerables lavadas.

La mayoría de los proveedores de scrubs tienen productos que consisten de la ya mencionada mezcla de poliester y algodón, que se consideran benéficos porque tienen a ser económicos, se secan rápidamente, resisten las arrugas y no tienen complicaciones para su cuidado. Sin embargo, un punto en contra es que no pueden plancharse con calor seco, pues los componentes del poliester tienen el potencial de fundirse con el calor.

Los scrubs de algodón 100% son los más suaves y durables, además de tener la mayor opacidad, lo que contribuye a la discresión de la ropa interior. El punto en contra sería que tardan un poco más en secarse, se arrugan más y generalmente son más costosos.

En contraste, los scrubs con poliester 100% son más económicos, se pueden estirar y resisten las arrugas, además de secarse rápidamente. El problema con este material, como ya se ha hecho notar, es que resulta muy incómodo cuando el medio ambiente es caluroso y tiene el potencial de fundirse si entra en contacto con superficies calientes.

La mezcla algodón/spandex es la que proporciona mayor capacidad de estiramiento, mientras que la mezcla poliester/rayón es ideal por su resistencia y bajo costo.

En cuanto a los colores de los scrubs, se cree que estos confieren ciertas caracteristicas que contribuyen a proyectar sentimientos a los pacientes, lo que puede influir en su capacidad de recuperación. A manera de ejemplo, estos son algunos colores empleados en scrubs y el efecto que se piensa tiene en quienes los ven:

  • Blanco: higiene, simplicidad pura y claridad.
  • Verde: armonía, paz, equilibrio universal, frescura y renovación.
  • Rojo: estimulación, fuerza física, energía, valor y supervivencia.
  • Azul: calma, inteligencia, confianza, serenidad y reflexión.
  • Rosa: amor, nutrición, afecto.
  • Café (marrón): naturalidad, confiabilidad, apoyo.
  • Anaranjado: calor, comodidad, seguridad, pasión y abundancia.
  • Negro: seguridad, sofisticación, sustancia y eficiencia.
  • Púrpura: conciencia espiritual, verdad, calidad y meditación.

El enfermero debe recordar que para el paciente, la primera impresión del personal de salud es usualmente hecha por el uniforme que porta. Esta impresión es crítica, pues en los breves momentos de la introducción, un paciente puede realizar varios juicios: ¿Esta persona es competente? ¿Puedo confiar en esta persona extraña con información personal? ¿Puedo relajarme y bajar la guardia, permitiendo que esta persona desconocida entre en contacto con mi cuerpo vulnerable? Ganar la confianza del paciente es crucial para el proceso de curación y los estudios formales han demostrado que cambiar el blanco (que algunos han asociado con la muerte) en uniformes de enfermeros y médicos contribuye de manera positiva a ganar dicha confianza.

  1. Tomando en consideración que son muchas las instituciones que requieren que el personal de enfermería adquiera sus uniformes en la misma institución o con proveedores autorizados, y que en algunos países esta inversión puede llegar a ser considerable para el nivel de ingresos del enfermero, se han propuesto los siguientes consejos para aumentar la durabilidad de los scrubs:
    Compre los scrubs de la mejor calidad que le sea posible, de preferencia con algún recubrimiento que repela las manchas (cuya eficiencia puede disminuir con el lavado constante).
  2. Antes de utilizarlos por primera vez, lave sus scrubs en agua con un poco de vinagre, lo que ayuda a fijar los colores y previene que se pierdan en las futuras lavadas.
  3. Si lava sus scrubs en casa, hágalo por separado de su ropa de calle. Recuerde utilizar agua lo suficientemente caliente para desinfectar sus scrubs antes de volverlos a usar.
  4.  Si los scrubs se manchan, utilice una solución desmanchadora lo antes posible, para asegurar que estas puedan ser eliminadas de manera apropiada; algunas opciones son peróxido de hidrógeno, amoniaco o bicarbonato, además de químicos expresamente desarrollados para ello.
  5. Mantenga sus scrubs desinfectados en el hospital, guardándolos en una bolsa plástica y en su locker, en donde puedan permanecer estériles.

Los scrubs aportan múltiples beneficios, tanto para el enfermero como para los pacientes y el proceso de cuidado de la salud, en general. No son del agrado de todos, pero hacen el trabajo del enfermero más eficiente y agradable. Utilícelo con gusto y orgullo, manténgalo limpio y estéril, y recuerde que es su compañero incondicional de batalla.

 

Lecturas recomendadas.

Bearman G, Bryant K, Leekha S, Mayer J, Munoz-Price LS, Murthy R, Palmore T, Rupp ME, White J. (2014). SHEA Expert Guidance: Healthcare Personnel Attire in Non-Operating Room Settings. Infect Control Hosp Epidemiol 35(2):107-121.

Brewer, T., Key, J., O’Rourke, K. (2004), Identification of a resident and attending physicians. Do parents know who is caring for their child?, Ambulatory Pediatrics 4(3), 257-259.

Hayes, C., Lim, C., Glancy, J., Prasad, N., (2007) Should medical doctors abandon the neck tie? British Medical Journal 332 (7539), 442.}

Landry, M., Dornelles, A. C., Hayek, G., & Deichmann, R. E. (2013). Patient Preferences for Doctor Attire: The White Coat’s Place in the Medical Profession. The Ochsner Journal, 13(3), 334–342.

Munoz-Price LS, Arheart KL, Lubarsky DA, Birnbach DJ. (2013) Differential laundering practices of white coats and scrubs among health care professionals. Am J Infect Control 41:565–567

Neinstien, L., Stewart, D., Gordon, N., (1985). Effect of physician dress style on patient-physician relationship. Juvenile Adolescent Health Care (6), 456-459.

Taylor, P., (1987). Does dress influence how patients first perceive house staff competence? American Journal of Diseases of Children (141), 426-428.

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