Un paciente cansado de que le intenten encontrar una vía periférica me dijo cuando fui a verlo, “no quiero mas intentos, si no estas segura ni me toques” obviamente el paciente estaba cansado y enojado al mismo tiempo, a lo que le respondí que solo me permita evaluarle y que no lo intentaría si no estaba segura de poder hacerlo, el accedió, al principio un poco enojado, hablaba poco, luego le fui preguntando algunas cosas y empezó a conversar muy activamente y yo continuaba buscando la vena haciendo algunas pausas para verle y hacerle sentir que lo escuchaba y compartía su conversación, luego me menciono que el odiaba dos cosas en la vida: uno era los pinchazos de las agujas y el otro el tener que pasarle a su ex-esposa la suma de 5000 dólares, e inmediatamente después me señalo una vena y me dijo intenta aquí, efectivamente la vena estaba ahí.

Pude canalizarle la vía y darle su medicamento para el dolor, ya el paciente mas contento me pidió disculpas por la forma en que me había tratado; le dije que no se preocupara y que yo había encontrado el secreto para que su venas aparezcan fácilmente y el ansioso me pregunto: ¿Cual es? Le respondí: “Cada vez que le vayan a canalizar una vía recuerde a su esposa y los 5000 dólares que le tiene que dar, fue eso lo que ayudo a que su vena se note verdad”

El paciente y yo nos reímos a carcajadas y disfrutamos ese momento.

El me dijo que nunca iba a olvidar eso y continuaba riéndose.

Estas son las cosas que hacen que mis días en el trabajo sean increíbles y al final del día poder sentir que una simple sonrisa puede llenar tu corazón con el máximo salario, llamado “felicidad”.