En mi carrera he tenido contacto con muchos médicos que realmente se preocupan por sus pacientes y familias.

Un buen día una madre estaba muy desesperada porque le dijeron que su niña de apenas 6 días de nacida no viviría ya que su condición era muy desfavorable, tenía que ser operada y no había nadie que se atreviera a hacer una operación por el enorme riesgo de muerte. La madre, el día que le dijeron que ya no había nada que hacer, con mucho dolor y tristeza pero con mucha fe, se fue a la capilla del hospital con su hija en brazos a pedirle a Dios que le ayude a poder soportar esta situación por la cual estaba atravesando, lloraba inagotablemente.

Al terminar de rezar salió con los ojos exageradamente hinchados, era demasiado visible que en cuanto ella salió alguien le preguntó: “Hay algo en que pueda ayudarla, esta Ud. bien”?, la madre desconsolada hecho a llorar nuevamente y le contó la historia en un tono bastante conmovedor, este sujeto era un médico neurocirujano, había llegado de otro país a brindar apoyo al hospital para otro caso, el médico le pidió que la acompañe al consultorio y después de conversar con la madre y analizar el caso, le dijo que él podía operar a la niña, sin embargo no garantizaba nada y debía estar preparada para todo ya que era una cirugía extremadamente riesgosa, la madre aceptó sin vacilar.

El día de la operación el médico le dijo a la madre que le diera su bendición y que ore mucho por el, para que todo salga bien, la madre entre sollozos le dio su bendición y se despidió de su recién nacida.

Después de muchas horas de angustia el médico salió de sala de operaciones a decirle que la cirugía había sido un éxito, y que habría que esperar la evolución de la bebe aunque los riesgos aún estaban presentes se había logrado dar el primer gran paso con mucho éxito y mucha esperanza. La madre convencida infinita bondad de Dios, le dijo: “FUE DIOS QUIEN LO ENVIÓ, UD. ES UN ÁNGEL”, el médico emocionado por tan Bello comentario, no pudo contener las lágrimas, se hecho a llorar abrazando a la madre, y le dijo: “SOY UN SIMPLE SER HUMANO QUE SE CONMOVIÓ ANTE EL SUFRIMIENTO Y DOLOR DE UNA MADRE “.

Si, LOS MÉDICOS TAMBIÉN LLORAN, también tienen sentimientos, sufren cuando no pueden sacar adelante a un paciente, se identifican con la situación del paciente y su familia y tienen un gran corazón, tienen el título y el gran sentimiento de ayuda.

Que no se pierda el trato humanizado, la solidaridad, las palabras de consuelo y soporte por parte de los médicos, felicitemos a los buenos médicos y a los que no lo son, hagámosle saber, veamos la manera de que entiendan que en este trabajo se manejan emociones y es muy importante darle un tiempo a los pacientes para poder disipar las angustias, miedos y temores.