“Cada día podía escuchar todo lo que sucedía a mi alrededor, maquinas con sonidos alarmantes, personas hablando, médicos y enfermeras discutiendo sobre mi salud, y el plan diario para mi; sin embargo no podía moverme, ni sentir, cuando tocaban mi cuerpo, mis ojos permanecían cerrados, y mi mundo estaba en completa oscuridad, literalmente estaba atrapado en un cuerpo físico, y así pasaron muchos días.

En medio de todas las voces hubo una en particular que llamo mi atención, era la voz de Rita, una voz con melodía angelical, era la única enfermera que me llamaba por mi nombre y quien se presentaba cada vez que le tocaba cuidarme, me hablaba mientras trabajaba, cada vez que iba realizar un procedimiento me explicaba como si estuviera despierto, Rita me devolvió la vida y las ganas de luchar, aunque para ser honesto no me gusto la primera vez que palmoteo mi espalda con bastante energía, luego entendí el porque del palmoteo, ella estaba preocupada de me pegara la horrible neumonía.

Un buen día empecé a sentir hormigueos en mi cuerpo, algo me decía que lentamente me estaba recuperando del estado de pasividad, en eso sentí que alguien tomo mi mano entre las suyas, yo sabia que era mi enfermera favorita, se había convertido en mi ángel guardián, ella le discutía a las otras enfermeras cuando no habían realizado una buena labor, era minuciosa en revisar cada detalle de mi evolución, ella fue quien descubrió que yo empezaba a mover un dedo, y se lo comento a los médicos, fue una celebración total, me sentía súper importante ya que todas las miradas estaban puestas en mi.

Aunque nunca había visto a Rita yo podía imaginarme como era ella, después de todo yo la conocí en su versión natural, sus palabras siempre salían del corazón y llegaban a mi corazón. Pasaban los días y los médicos decían que mi evolución era favorable, un día en la ronda medica, Rita pregunto si podía poner música en mi unidad, ellos no tuvieron ningún problema y mi familia tampoco, luego averiguo cual era mi música favorita y la puso para mi , y me dijo: “escúchala bien, porque pronto tu me la vas a cantar ”.

Mi evolución fue favorable, gran sorpresa se llevaron cuando al fin abrí los ojos, hice un escaneo del ambiente y mire a todos, inmediatamente reconocí a Rita, era como si hubiéramos estado conectados en un plano celestial solo ella y yo sabíamos que habíamos trabajado juntos para mi recuperación, todos esperaban atónitos que yo dijera algo y mis primeras palabras fueron, “GRACIAS RITA”; su sonrisa solo me demostró lo contenta que se veía y lo satisfecha de haber hecho un buen trabajo, al mismo tiempo todos se quedaron atónitos de que yo supiera quien era Rita, ella emocionada y con total naturalidad, me dijo: “Bienvenido a tu nueva vida.”

Existen muchas historias como esta, en la que los pacientes están en coma por algún tiempo y luego se recuperan. Los Enfermeros no tenemos ni idea del impacto que podemos causar en miles de vidas; valoremos nuestro trabajo, sintámonos muy orgullosas de tener una profesión en la que cada día podemos hacer mucho por los demás, solo es cuestión de actitud.

Se que muchas enfermeras son como Rita, la adversidad es muy frustrante sin embargo nuestro deseo de brindar un cuidado de calidad es mas grande y supera todo.