No te importa mi dolor porque no soy tu hijo, ni tu madre.

No te importa hablarme con tono pausado y siempre estás a toda prisa porque no soy tu prioridad, ni siquiera durante los minutos que te asignaron para mi.

No te importa si tus mensajes son claros para mi, porque piensas eres un gran comunicador, y no sabes que me quede con más dudas de las que tenía antes de verte.

No te importa que no comí hoy, porque me programaron para un procedimiento que se canceló por falta de personal.

No te importa el miedo que me invade cuando hablas de mi diagnóstico y el tratamiento, porque tú solo curas cuerpos, eliminaste mi parte emocional de tu programa.

No te importa que mi familia tenga que esperar horas y horas por ti, y cuando finalmente llegas les das 5 minutos.

No te importan mis lágrimas, porque como respuesta solo me dices: todo estará bien, y he comprobado que no es así, no te interesa saber que más ocurre dentro de mi.

No te importa ni mi nombre ni mi apellido, solo mi diagnóstico porque eso suma tus estadísticas.

No te importa tomar unos minutos para hablar con mi enfermera, después de todo ella sabe más de mi que tu, sin embargo tu soberbia puede más y crees que lo sabes todo.

No te importa sentarte un momento y mirarme a los ojos, aquellos que amanecieron enrojecidos como consecuencia de un llanto prolongado, claro no eres oftalmólogo.

No te importa lo que yo piense o sienta si de pronto recibes un texto o una llamada y me dices ya vuelvo, sabiendo que no será así.

No te importa si como consecuencia de tu actitud, nosotros los pacientes rogamos porque ese día no te toque trabajar a ti.

Así es, estoy hablando de ti médico, de la persona a la que confíe mi salud física y emocional, aquel que para mí debería ser mi gran aliado contra la enfermedad, aquel que en mi cabeza fue diseñado como un ser compasivo y humano, sin embargo la realidad me revela lo contrario, a ti médico, a ti van mis palabras, para que hagas una pausa y pienses si este de quién hablo realmente eres tú, y si es así,  por favor date la oportunidad de cambiar, de hacer un mejor trabajo cada día, con toda la gente que depende de ti, no nos veas como un número o una cama más, somos seres humanos como tú, que tienen sentimientos y que perciben las cosas que suceden, no subestimes nuestra capacidad de percepción, tus actitudes hablan muy fuerte de ti, por favor danos paz en medio de la incertidumbre, trátanos como lo harías si tu paciente fuese tu madre o tu hijo, danos el tiempo que realmente necesitamos para discutir sobre nuestro diagnostico y sobre todo asegúrate que no hayan dudas, pues las dudas generan mucho estrés y como consecuencia más incertidumbre y ansiedad.

Espero que al menos un médico con estas características lea mi mensaje, con eso ya es bastante.

Atte. Un paciente.