Sentí que mi cuerpo se desplomaba, mi mente se opaco con una nube blanca, no sentía el peso de mi cuerpo, luego no sentí más nada, silencio total, de pronto vi mucha gente tratado de resucitar un cuerpo inerte, y era mi cuerpo, yo quería decirles algo, sin embargo nadie me veía ni podía escucharme. Se podría decir que todos hicieron su trabajo muy bien, al final escuche que el jefe del equipo dijo: “Ya no hay nada mas que hacer”.

Yo estaba tranquilo sin embargo sentía que no era el momento de mi partida, yo había permanecido observando todo,  sin embargo ellos estaban a punto de no rescatar mi cuerpo, yo gritaba y les decía que los podía ver y ellos no me escuchaban, entre en pánico, quise mover mis manos o hacer algo que diera señal de vida sin ningún éxito, hasta que una enfermera se acercó, me tomo de las manos y dijo con voz suave: “Descanse en paz, que Dios lo bendiga”,  yo sentí su energía y supe que era mi oportunidad moví los dedos, la enfermera espantada grito a todos, ¡Esta vivo! ¡Esta vivo!, todos voltearon su mirada hacia mi, me examinaron y gracias a eso pude salvar mi vida.

Una enfermera me resucitó; desde entonces han  pasado 15 años y no ha habido un solo día que deje de pensar en ella, supe quién había sido porque después de volver a la vida, me la presentaron como mi ángel de la guarda.

Mi gratitud  por estas personas, es eterna.
Gracias enfermera.

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